La "teología del templo de Sión" era una creencia en el antiguo Israel, prominente en la época del profeta Jeremías, que sostenía que la presencia del Templo de Salomón en Jerusalén hacía que la ciudad fuera invencible. La gente creía que Dios nunca permitiría que Su casa fuera destruida, y por lo tanto, se sentían seguros sin importar su conducta moral o su infidelidad al pacto.
Profetas como Jeremías lucharon contra esta "falsa seguridad", advirtiendo que la presencia física del Templo no era un amuleto mágico y que la verdadera seguridad provenía de la justicia y la rectitud. Advirtieron que, si la gente no se arrepentía, Jerusalén y su amado Templo caerían. La historia demostró que los profetas tenían razón con la destrucción de la ciudad por Babilonia en el 587 a.C.