haremos un estudio exegético sobre la parábola de los trabajadores
en la viña que mencionamos ayer de Mateo 20.
Ayer
vimos su explicación pastoral; cómo el amor de Dios no es limitado
y cómo es un inmenso honor servir a Dios por el mayor número de
años posibles en nuestras vidas. Si no escuchaste esa enseñanza te
aconsejo que lo hagas, está aquí en nuestro canal y se llama EL
GRAN HONOR DE VIVIR CON DIOS.
Pero
hoy hablaremos de el contexto evangélico, de la historia y la
realidad que Jesús y los judíos estaban viviendo cuando predicó
Los
hebreos sabían que eran el pueblo fundado por Dios desde Abraham. Lo
que no sabían es que su Misión era ser el pueblo del Salvador para
todo el mundo. Los fariseos y religiosos predicaban algo contrario a
la intención del amor universal de Dios; predicaban que solo los
hebreos se iban a salvar y que cuando viniera el Mesías iba a ser
exclusivo para ellos y para su beneficio. Algo que sabemos no era
cierto, ni la intención de Dios
Por
eso Jesús predica esta parábola donde les dice que no solo los que
han sido el pueblo de Dios desde el principio recibirán la salvación
(el denario en la parábola) sino también las personas de otros
pueblos que recibirán la invitación más tarde y aceptarán a
Cristo y a Dios (ir a trabajar en la viña).
No
debe sorprendernos esta actitud fanática de los religiosos hebreos
al pensar que Dios y la salvación eran exclusivos de ellos, hoy en
día tenemos a muchos fanáticos igual que piensan que solo los de su
comunidad, religión o creencia serán salvados y los demás
condenados. Algunos andan hasta tocando de puerta en puerta los fines
de semana predicando que ya se va a acabar el mundo y si no te haces
de su iglesia no te salvarás sino que te condenarás; predican
también que si tú te haces de su iglesia pero tu marido o tu madre
no, que no puedes ni hablar con ellos o te condenarás junto con
ellos; o sea, en su errónea interpretación teológica y en su
fanatismo predican la separación y la división que es lo contrario
al amor a todos que Cristo nos enseñó.
Pero
este fanatismo se puede dar en todas las religiones; de hecho he
conocido a bastantes de ellos en mi propia religión.
El
Papa Juan Pablo II le explicaba a un grupo de obispos americanos que
fanático es el que tiene un pedazo del pastel (de la verdad) pero
piensa que lo tiene todo.
La
iglesia católica definió en el Concilio Vaticano II que Dios salva
a personas de todas las religiones si se dejan inspirar y obedecen al
Espíritu Santo, porque Cristo vino a morir por todos, no solo por
unos cuantos.
2Co 5:19 Es decir que, en Cristo, Dios estaba reconciliando consigo mismo al
mundo, sin tomar en cuenta los pecados de los hombres; y a nosotros
nos encargó que diéramos a conocer este mensaje.
El
Vaticano II dice: “en las tradiciones no cristianas existen "cosas
verdaderas y buenas"
(Lumen Gentium 16) =Tenemos otros textos
similares en Ad Gentium 9, 11, 15, y más.
comoquiera no es decir que cualquier camino hacia Dios o religión da
lo mismo, eso sería una aberración; tanto como decir: cualquier
enseñanza filosófica da lo mismo, o cualquier partido político es
igual, o cualquier maestro es bueno.
su puesto que hay religiones mejores o peores y algunas hasta malas
que lejos de llevarte a Dios te alejan de él. Y dentro de una misma
religión, hay predicadores y ministros buenos y otros no tanto y
puede haber hasta algunos fariseos modernos que desvíen a la gente
del amor a Dios y al prójimo que son la esencia de la auténtica
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