“Si su justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los cielos”.¿Qué nos pides, Jesús? ¿Qué significa superar en la justicia?Somos muy capaces de excedernos yendo contra las costumbres sociales y, muchas veces, para defender la verdad, buscamos lo más liberal, lo más contracorriente, lo más individual… pero aquí el exceso no transgrede la norma, ¡al contrario! Jesús nos pone en crisis, porque no elimina la ley, sino que revela su corazón, que nosotros corremos el riesgo de perder, como los escribas y fariseos, precisamente al ser estrictos en nuestros preceptos, olvidando su finalidad: el vínculo humano.Toda ley, aunque limitada, debería ayudarnos a indicar el verdadero bien… pero la plenitud de ese bien es solo Él, y solo Él puede revelárnoslo. El fin de toda ley está contenido en el amor fraterno, una ley no nueva sino antigua. El cumplimiento, sin embargo, es nuevo: nadie la había observado de este modo, como el Hijo, en el mandamiento del amor recíproco: “ámense unos a otros como yo los he amado”.