Las Haciendas son lugares distribuidos por La Península de Yucatán donde, a través de la tortura, el asesinato y el maltrato humano inherentes al esclavizmo, se producían toneladas de fibra de Henequén durante la mayor parte del Siglo XIX y principios del XX. Aunque actualmente varias de ellas se encuentran abandonadas y devoradas por la maleza, sin duda son lugares en los que se percibe una sensación pesada en el ambiente. Esto ha alimentado la curiosidad de más de una persona en ir a explorarlas esperando encontrarse con algo sobrenatural. Ese fue el caso de Carmen, que con 15 años hacía una tarea escolar en uno de estos sitios, cuando vivió una de las experiencias más aterradoras de toda su vida.