Hoy nos adentramos en la espesura de la selva chiapaneca, un lugar donde el verde de la vegetación oculta secretos que la razón no alcanza a explicar.
Dicen los ancianos que, cuando el sol se oculta, la selva deja de pertenecer a los hombres. En los pueblos de Chiapas, nadie se atreve a caminar por los senderos después del crepúsculo. No es el miedo a la oscuridad, ni a las serpientes... es el miedo a ella. A la bestia que nació de un corazón podrido por los celos.
Acompáñenme a descubrir que sucede en la oscuridad de la selva…
Créditos a quién corresponda.
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