Paul Lindstrom

Mix Vals


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El vals, un baile elegante y fluido, tiene sus raíces en las danzas populares de Europa Central, especialmente en las regiones de Austria, Baviera y Bohemia, durante el siglo XVI. Su origen se encuentra en danzas campesinas como el Ländler y el Weller, caracterizadas por movimientos giratorios y un ritmo ternario que permitía a las parejas deslizarse en círculos. Estas danzas, inicialmente rústicas, se bailaban en celebraciones rurales, con pasos simples y un contacto cercano entre los bailarines, algo que más tarde se consideraría revolucionario.

Hacia finales del siglo XVIII, el vals comenzó a transformarse en los salones de las ciudades, especialmente en Viena, donde adquirió refinamiento. La burguesía y la aristocracia adoptaron este baile, que se distinguía por su compás de tres tiempos y su carácter envolvente. Sin embargo, no estuvo exento de controversia: la cercanía física entre los bailarines, con las parejas abrazándose y girando, escandalizaba a las clases conservadoras, que lo veían como inmoral.

A pesar de las críticas, su popularidad creció, impulsada por la música de compositores como Johann Strauss I y su hijo Johann Strauss II, quienes elevaron el vals a un arte con piezas como "El Danubio azul". Estas composiciones, con su melodía lírica y estructura rítmica, consolidaron el vals como símbolo de la Viena del siglo XIX.

Con el paso del tiempo, el vals se diversificó. En el ámbito competitivo, el vals vienés, con su ritmo rápido y giros continuos, se convirtió en un pilar de los bailes de salón, mientras que el vals inglés, más lento y fluido, ganó popularidad en las competiciones modernas. Aunque el siglo XX trajo nuevos estilos de baile, como el tango o el foxtrot, el vals mantuvo su lugar como un ícono de elegancia, presente en bodas, galas y eventos formales sin distinción alguna.

Hoy en día, el vals sigue vivo, tanto en su forma tradicional como en reinterpretaciones modernas. Su legado perdura en la música clásica, en los bailes de salón y en la cultura popular, evocando un romanticismo atemporal que trasciende fronteras y generaciones. Su simplicidad rítmica y su capacidad para unir a las personas en un abrazo giratorio lo convierten en un símbolo universal de armonía y movimiento.

El vals, con su encanto y elegancia, debe gran parte de su prestigio a los compositores y bailarines que lo elevaron a un arte universal. En el corazón de su desarrollo está Johann Strauss II, conocido como el "Rey del Vals", cuya obra definió el género en el siglo XIX. Nacido en Viena en 1825, Strauss compuso más de 500 piezas, entre ellas "El Danubio azul", un vals que se convirtió en emblema de la ciudad y del romanticismo europeo. Su música, con melodías fluidas y ritmos envolventes, transformó el vals de una danza popular en una experiencia sofisticada para salones y teatros.

Fuera de Austria, el vals encontró eco en compositores como Frédéric Chopin, quien, desde Polonia y Francia, creó valses para piano, como el "Vals del minuto", que fusionaban la delicadeza del vals con la sensibilidad romántica. En Rusia, Piotr Ilich Tchaikovsky integró el vals en sus ballets, como "El lago de los cisnes" y "La bella durmiente", dotándolo de un carácter teatral y majestuoso que lo proyectó al escenario mundial.

En el ámbito del baile, el vals ganó prestigio gracias a figuras como Arthur Murray, quien en el siglo XX estandarizó su enseñanza en Estados Unidos, popularizando estilos como el vals de Boston, más lento y elegante. En Europa, los bailarines de salón del siglo XX, como Pierre y Doris Lavelle, perfeccionaron el vals inglés, un estilo más fluido que se convirtió en pilar de las competiciones de baile. En América Latina, el vals criollo tuvo representantes como el mexicano Juventino Rosas, cuya pieza "Sobre las olas" se convirtió en un clásico, adaptando el vals a la sensibilidad y ritmos locales.

El vals llegó a América en el siglo XIX, llevado por inmigrantes europeos, especialmente de Austria, Alemania y Francia, y rápidamente se entrelazó con las identidades culturales de la región, adaptándose a los contextos locales y dando lugar a expresiones únicas. En América Latina, el vals se transformó en un vehículo de expresión emocional y social, alejándose del refinamiento aristocrático de los salones vieneses para adoptar un carácter más popular y sentimental.

En México, el vals criollo emergió como una fusión de la estructura europea con melodías y ritmos locales, reflejando la sensibilidad de la época posindependentista. Compositores como Juventino Rosas, con su icónico "Sobre las olas", crearon piezas que evocaban tanto el romanticismo europeo como el espíritu mexicano, convirtiendo el vals en un símbolo de identidad nacional, presente en fiestas y serenatas.

En Argentina, el vals criollo se integró al rico mosaico musical del Río de la Plata, influenciado por el tango y la milonga. Músicos como Ángel Villoldo incorporaron el vals en sus composiciones, dándole un aire nostálgico y pasional que resonaba con la vida urbana de Buenos Aires. En Perú, el vals peruano, conocido como vals criollo, se consolidó con figuras como Chabuca Granda, cuya canción "La flor de la canela" capturó la esencia limeña con su lirismo y cadencia. Este estilo, con su guitarra y cajón, se convirtió en un emblema de la cultura costeña, celebrando tanto la alegría como la melancolía.

En Brasil, el vals, o "valsa", se mezcló con influencias locales como el choro, y compositores como Ernesto Nazareth crearon piezas como "Odeon", que combinaban la elegancia del vals con el swing brasileño. En Centroamérica, particularmente en Guatemala, el vals se integró a las tradiciones marimbísticas, adoptando un carácter festivo en celebraciones comunitarias. En Colombia y Venezuela, el vals andino adquirió un sabor montañés, con instrumentos como el tiple y la bandola, reflejando la vida rural y las historias de amor y desamor.

La influencia del vals en América radica en su capacidad para adaptarse, mezclándose con tradiciones locales sin perder su esencia giratoria y romántica. Desde los salones hasta las plazas, el vals ha tejido historias de amor, identidad y comunidad, convirtiéndose en un legado cultural que trasciende fronteras y generaciones.

Como SUNO me estaba tirando canciones horribles cuando le pedía estilos de vals, me dirigí a una página conocida que aporta con contenido libre de derechos de autor, por eso, las canciones de este Mix de Vals son una cortesía de:

https://pixabay.com/es/music/

Es todo por hoy.

Relájense, disfruten y si quieren, bailen las canciones de este mix.

Chau, BlurtMedia...

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