La buena marcha de la vacunación está despertando el deseo apremiante de liberarnos de restricciones y mascarillas, sin caer en la cuenta de que estamos en un momento crítico en el que un mal paso puede dar al traste con todo lo conseguido. Tras un año de desconcierto en el que muchas personas han atribuido significado a todo tipo de supercherías; ha llegado el momento de no engañarse y reconocer que las que se están aplicando en todo el planeta, con todas sus imperfecciones, están dando resultados frente a las que aplicaron en un primer momento por países como los Estados Unidos de Donald Trump, Brasil de Bolsonaro, la India o más pequeños como Suecia, que apostaron por el contagio de rebaño que han pagado con decenas y centenares de miles de muertos, Como siempre el sentido común de guiase por quienes saben y dominan de cierto el complejo mundo de la virología y la salud pública, está dando resultados aunque no se pueda cantar victoria. Por eso es el momento de mantener la cabeza fría y aplicar la lógica frente a la creencia de que ya está todo conseguido. De lo contrario la luz que vemos ya al final del túnel volverá a hacerse nebulosa y lejana.