La gratitud no solo se siente… se expresa.
En este episodio reflexionamos sobre el altar que Noé levantó a Dios como símbolo de agradecimiento después del diluvio. Más que piedras, era una manifestación visible de un corazón agradecido. Hoy somos desafiados a hacer lo mismo: construir un altar de gratitud con nuestra vida, reconociendo la fidelidad de Dios y respondiendo con adoración, entrega y confianza en Él.