
Sign up to save your podcasts
Or


A veces, el mayor obstáculo para alcanzar nuestras metas no está frente a nosotros, sino dentro de nosotros.
A través de esta enseñnza, el Ps. Emmanuel Garduño nos invita a descubrir cómo el desánimo, las dudas y nuestros propios pensamientos pueden convertirse en aquello que nos impide avanzar.
¿Y si aquello que te está haciendo perder no es tu enemigo, sino tú mismo?
Dios busca a alguien dispuesto a ponerse en la brecha. Hoy, esa búsqueda sigue vigente: hogares, iglesias y naciones necesitan hombres y mujeres que intercedan por ellos.
¿Responderemos al llamado de Dios o permaneceremos como espectadores?
Dios no busca lo que perdió, sino a quienes se han perdido. En Lucas 19:10 descubrimos que Jesús vino a buscar y salvar a quienes se habían apartado de Él.
No importa cuán lejos hayas llegado: Dios sigue buscándote. ¿Te dejarás encontrar y transformar por Él?
Dios no solo busca adoradores; también busca fruto en nuestras vidas. A través de la parábola de la higuera, descubrimos que Dios tiene una expectativa para nosotros: que nuestra vida refleje una transformación real.
¿Estamos dando el fruto que Dios espera o simplemente ocupando terreno?
¿Qué está buscando Dios? En Juan 4:23, Jesús revela que el Padre busca verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad.
La adoración va más allá de la música o las ceremonias: nace de un corazón sincero que busca a Dios y vive conforme a su verdad.
¿Somos la clase de adoradores que Dios está buscando?
Puedes estar en un desierto y seguir siendo fiel. Puedes atravesar una cárcel y seguir teniendo valor delante de Dios. Puedes ser despreciado por la tierra y, aun así, recibir el elogio del cielo.
Los aplausos de los hombres son pasajeros. Sus opiniones cambian. Hoy pueden levantarte y mañana condenarte. Pero Dios mira más allá del momento; Él conoce tus batallas, tu corazón y la fidelidad con la que has decidido permanecer de pie.
La pregunta es inevitable:
¿De quién estás buscando la opinión?
Este mensaje nos lleva a mirar más allá de la vitrina y entrar al lugar donde realmente se define nuestra vida espiritual: el corazón.
Quizá la pregunta más importante no sea: “¿Qué piensan los demás de mí?”, sino:
“¿Qué encuentra Dios cuando mira mi corazón?”
Y al final, tendremos que responder algo todavía más personal:
¿Quiero realmente ser una persona conforme al corazón de Dios?
¿Qué ve Dios cuando mira nuestra casa?
Abraham era conocido por su riqueza, sus siervos, sus tierras y su posición entre los pueblos de Canaán. Pero cuando Dios habló de él, no destacó sus posesiones ni sus logros. Dios habló de su corazón, de su fidelidad y de la manera en que conduciría a su familia por el camino de Jehová.
Génesis 18:19 nos permite asomarnos a la mirada de Dios sobre la vida familiar: una mirada que atraviesa las apariencias y conoce lo que sucede cuando nadie más está observando.
En este mensaje reflexionaremos sobre lo que significa vivir de tal manera que Dios pueda dar un buen testimonio de nosotros en lo secreto. Porque nuestra verdadera grandeza no se determina por la imagen que proyectamos ante los demás, sino por quiénes somos delante de Dios y por el legado espiritual que estamos construyendo dentro de nuestro hogar.
¿Qué opinión tiene Dios de nuestra vida familiar? ¿Qué encuentra cuando mira nuestro matrimonio, nuestra relación con nuestros hijos y nuestra vida devocional?
La opinión del mundo cambia constantemente. La mirada de Dios permanece.
From the publisher's feed