Momento de partida, heyholland.com Una pantalla en blanco, y de pronto, la tentación de dejar que otra mente escriba por nosotros. En el estudio, eso pasó una y otra vez. Con ChatGPT, los textos salían más fácil, sí, pero también parecía bajar el esfuerzo de verdad. Menos atención, menos chispa, menos recuerdo de lo que acababan de escribir. Como si alguien hiciera la tarea con piloto automático. El resultado estaba ahí, pero por dentro algo se quedaba quieto. y esa sensación de facilidad engancha rápido.