Osvaldo Villalba, el líder abatido tiene un extenso historial delictivo, que incluye atentados contra policías, militares, secuestros y homicidios.
Mediante el Operativo Zeus, se dio un golpe crítico al grupo criminal que sembró terror a indígenas, campesinos, mujeres, niñas, jóvenes, ganaderos y empresarios de la zona norte del país.