El transfuguismo siempre ha existido en la política criolla. Es la fase extrema del estafador electoral, un peldaño más del colaboracionista, ese político que estando en un partido político, sirve a otro, que casualmente está en el poder, o sea la ANR.
Como los “geniolitos” liberales que apoyaban al dictador Stroessner. Como los “cartollanistas” del período anterior, o los “dionisistas” de hoy, que casualmente rinden pleitesía al mismo líder.