Lo malo de una obra de infraestructura vial fallida es el daño colateral que provoca. Un claro ejemplo es el puente sobre el arroyo Lorito que dejó aislada la localidad de Tacuati, en el departamento de San Pedro. El inoportuno derrumbe, aparte de su costo en vidas, significa un tapón a las actividades económicas de las cuales vive esta comunidad de no mas de 11.000 habitantes.