Podemos confiarle a Dios algunas áreas de nuestra vida y, al mismo tiempo, mantener otras completamente bajo nuestro control. Pero ¿qué significa realmente entregarle toda nuestra vida?
En Éxodo 29, Aarón y sus hijos son apartados para servir como sacerdotes. Durante su consagración ocurre algo muy particular: la sangre del sacrificio es colocada sobre la oreja, el pulgar y el dedo del pie. No era un detalle sin sentido. Representaba una vida completa dedicada a Dios: lo que escuchamos, lo que hacemos y hacia dónde caminamos.
Para nosotros, esa imagen apunta hacia Jesús y hacia un sacrificio que cubre toda nuestra vida. No nos entregamos a Dios para conseguir su amor; podemos entregarnos completamente porque ya hemos sido amados y recibidos por gracia.
En este episodio de Morning Route hablamos de cómo esa entrega se ve en cosas tan cotidianas como nuestro trabajo, relaciones, teléfono, decisiones, hábitos y aquello que hacemos cuando nadie nos está mirando.
Para llevar contigo hoy: Oreja, mano y pie. ¿Qué estás escuchando, qué estás haciendo y hacia dónde estás caminando? ¿Hay alguna parte de tu vida en la que necesitas decirle a Jesús: “esto también te pertenece”?
Morning Route — recorriendo la Biblia capítulo por capítulo y conectando cada historia con la vida que vivimos hoy.