Las moscas —pequeños dípteros que zumban en los bordes de nuestro mundo— han
sido simultáneamente temidas, despreciadas y admiradas a lo largo de la historia
humana. Para muchos, son meros molestos insectos que contaminan alimentos y portan
enfermedades. Para otros, son modelos de investigación que han revolucionado la
genética y la neurociencia. En ecosistemas naturales, cumplen funciones esenciales
como descomponedores, polinizadores y presas fundamentales. Este texto busca
trascender la visión simplista que reduce a las moscas a un simple fastidio doméstico,
para explorarlas en su inmensa diversidad biológica, su complejo papel en la salud
pública, su impacto económico, su valor científico y su presencia simbólica en la cultura
humana