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Entre los muchos asuntos que abordó ayer en Foro Nueva Economía de Madrid, con motivo de la próxima visita del Papa a España, el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, se refirió a la búsqueda de respuestas por parte de los jóvenes y a su acercamiento a la Iglesia en los últimos tiempos. El presidente de la CEE habló de las diversas puertas a las que los jóvenes llaman hoy interesándose por la propuesta cristiana. Puede ser la puerta de las emociones, que forman parte sustancial de la experiencia humana; ligada a eso está la puerta de la música, con su lenguaje de belleza universal; puede ser también la puerta del voluntariado, del compromiso para cambiar el mundo y ayudar a los pobres; puede ser la puerta de la necesidad de compañía, de amigos, en un mundo de individualismo y soledad lacerantes; y puede ser también, apunto yo, la puerta de la exigencia racional de comprender la vida y el mundo.
¡Bienvenidos sean los que llaman a todas estas puertas!, afirmó monseñor Argüello, porque todas dan acceso a la casa de la Iglesia. Lo importante es que, una vez que se accede al interior, sepamos enseñarles toda la casa, todas sus habitaciones armónicamente estructuradas en torno al acontecimiento de Cristo que celebramos en la liturgia, que genera una cultura nueva, que ensancha el corazón para ejercer la caridad, que suscita la comunión como forma nueva de estar en el mundo.
El problema no es la puerta por la que acceder a la casa, el interés que mueve a cada uno a acercarse a la Iglesia. El desafío es superar cualquier reducción unilateral, que puedan encontrarse con Cristo presente y acoger la totalidad de la forma católica, con todas sus dimensiones: liturgia, caridad, cultura… y desde ahí, estar dispuestos a ser testigos en medio del mundo, la misión.
By COPEEntre los muchos asuntos que abordó ayer en Foro Nueva Economía de Madrid, con motivo de la próxima visita del Papa a España, el arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, se refirió a la búsqueda de respuestas por parte de los jóvenes y a su acercamiento a la Iglesia en los últimos tiempos. El presidente de la CEE habló de las diversas puertas a las que los jóvenes llaman hoy interesándose por la propuesta cristiana. Puede ser la puerta de las emociones, que forman parte sustancial de la experiencia humana; ligada a eso está la puerta de la música, con su lenguaje de belleza universal; puede ser también la puerta del voluntariado, del compromiso para cambiar el mundo y ayudar a los pobres; puede ser la puerta de la necesidad de compañía, de amigos, en un mundo de individualismo y soledad lacerantes; y puede ser también, apunto yo, la puerta de la exigencia racional de comprender la vida y el mundo.
¡Bienvenidos sean los que llaman a todas estas puertas!, afirmó monseñor Argüello, porque todas dan acceso a la casa de la Iglesia. Lo importante es que, una vez que se accede al interior, sepamos enseñarles toda la casa, todas sus habitaciones armónicamente estructuradas en torno al acontecimiento de Cristo que celebramos en la liturgia, que genera una cultura nueva, que ensancha el corazón para ejercer la caridad, que suscita la comunión como forma nueva de estar en el mundo.
El problema no es la puerta por la que acceder a la casa, el interés que mueve a cada uno a acercarse a la Iglesia. El desafío es superar cualquier reducción unilateral, que puedan encontrarse con Cristo presente y acoger la totalidad de la forma católica, con todas sus dimensiones: liturgia, caridad, cultura… y desde ahí, estar dispuestos a ser testigos en medio del mundo, la misión.