Hermanos y hermanas: La salvación a la cual todos somos llamados es una oferta generosa de parte de Dios, oferta que requiere ser acogido en libertad. La salvación expresado como el banquete de bodas es ofrecido por Dios a los hombres. Dios no salvo a la fuerza. La salvación divina proviene del amor y se realiza mediante el amor. El nos ayude a no solo estar en la Iglesia, entre los suyos sino a ser realmente de los suyos en la esperanza de llegar al banquete eterno.