La muerte no es algo en lo que a muchos les guste pensar, pero para los hijos de Dios, la muerte física y la muerte al pecado, no es más que el comienzo de una nueva vida entregada completamente al Señor.
La muerte no es algo en lo que a muchos les guste pensar, pero para los hijos de Dios, la muerte física y la muerte al pecado, no es más que el comienzo de una nueva vida entregada completamente al Señor.