El corazón del hombre busca siempre el rostro de Dios sin saber, muchas veces, que en Cristo se refleja la más bella imagen del Padre y que, en tal sentido, El es el único que puede mostrarnos el misterio del amor de Dios.
El corazón del hombre busca siempre el rostro de Dios sin saber, muchas veces, que en Cristo se refleja la más bella imagen del Padre y que, en tal sentido, El es el único que puede mostrarnos el misterio del amor de Dios.