Salmos 147:3 El Señor sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas. Jesús nos entiende porque el ya ha pasado el proceso de tener cicatrices. Su anhelo es sanar los corazones dolidos y restaurarles. El enemigo ha querido neutralizar a la mujer a través de la vergüenza. Pero Cristo vino para vendar y sanar toda herida.