Hagamos la gran invocación y conectemos con la calma y la eterna provisión. Se recomienda recitar la Gran Invocación: "Dos días antes de la luna llena, el mismo día y los dos días posteriores (cinco días en total), procure recitar la Gran Invocación, con la intención de evocar, precipitar y afianzar externamente la manifestación de las Potestades expectantes, haciéndolo en voz alta si es posible y grupalmente cuando sea factible. Esta invocación debe hacerse al amanecer, al mediodía, a las cinco de la tarde, a la puesta del sol, y también a la hora exacta del plenilunio. El poder del pensamiento enfocado, carente de emociones, tenderá el puente a través del vacío existente y vinculará más estrechamente los dos mundos, el de la actividad espiritual y el de la expresión humana." (Alice Bailey)