... En aquella mañana, Dios apareció ante sus doce criaturas y en cada una de ellas, plantó la simiente de la vida humana. Una por una, cada criatura dio un paso al frente para recibir el don que le correspondía...
"Para ti, Aries, es la primera semilla, para que tengas el honor de plantarla. Por cada semilla que plantares, otro millón de simientes se multiplicarán en tus manos. No tendrás tiempo de ver la simiente crecer, pues todo lo que plantares crecerá cada vez más y más para ser a su vez plantado. Tu serás el primero en penetrar sólo en la mente humana llevando mi Idea. Mas no te corresponde a ti el cuidar y alimentar esa Idea, ni cuestionarla. Tu vida es acción, y la única acción que te doy es la de dar el paso inicial para tornar a los hombres conscientes de mi creación. Por este trabajo yo te concedo el don del "respeto por ti mismo".