Durante años hemos sido testigos de una prueba sin precedentes: ¿hasta dónde puede llegar un gobierno antes de que los ciudadanos digan basta?
El apagón nacional no fue accidente, sino un experimento que salió mal. Siete años de asalto sistemático a todas las instituciones: Fiscalía, Tribunal Constitucional, CIS, fuerzas de seguridad. La amnistía como ejemplo máximo de corrupción.
Militantes socialistas ofrecen vídeos sexuales de fiscales para destruirlos. La respuesta del gobierno: amenazar a los medios, no a los culpables.
Socios que exigían "regeneración" ahora callan por poder. El experimento final es psicológico: hacernos creer que lo que vemos y oímos es una alucinación.
Todo experimento tiene límites. ¿Cuándo diremos basta?