Una graciosa figura de un hombre bonachón y humilde recorría Viena, quizá si alguien se topara con él no podría descubrir el secreto de su arte. Si le preguntarán por sus obras, probablemente respondería con inseguridad sobre ella. Tal vez a la menor crítica sus demonios internos lo impulsarían a hacerles cambios. Sin embrago, cada vez que nos sentamos a oír su obra, descubrimos un universos sonoro imponente que dista en mucho de la actitud del hombre que las creo.
Maltratado por la crítica, presa del miedo e inconsciente de su talento, Bruckner es un gigante de la música en actitud de monje ... de un buen hombre. Descubramos algo de una obra que a diferencia de la actitud de su compositor, no tiene nada de humilde
Conduce Daniel Corrales.