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Cuando era joven, Ravel inició una especie de "revolución de terciopelo" (Alex Ross). Compuso su Pavana para una infanta difunta en 1899 cuando todavía era estudiante, idealizando el ambiente de la corte española según los cuadros de Velázquez, con toda la ternura/gracilidad que le despertaban aquellas princesitas.
Ravel se diferenció del venerable Debussy principalmente en un rasgo: su continuidad en lo que "decía", continuidad de sus melodías "cantables", de sus ritmos, de sus texturas, y sobre todo de sus ambientes hechizados.
Lo ilustramos con la otra Pavana, la de La Bella Durmiente (cuentos de Mi madre la Oca); Alborada del gracioso; Las colinas de Anacapri; el Scherzo de su Cuarteto (un fragmento); el fabuloso Trío (versión orquestal de Tortelier) con ese zortzico evocado y crepuscular y su típica luz mágicamente velada; la Feria de la Rapsodia Española; incluso los Juegos de Agua (los toca Jin-Cho)...
Los ambientes enigmáticos de Ravel pudieron influir en el "Hollywood dorado" de Rozsa, Waxman o Herrmann. Mirad si estas músicas no le pegan a Kim Novak o Ingrid Bergman mirando hacia la bahía desde la torre: El valle de las campanas, Introducción y Allegro para arpa, flauta, clarinete y cuerda...
Ravel no tuvo amoríos femeninos ni masculinos. Se casó con su música. Sus temas de cuento parecen sus novias en un país encantado, entre probable e improbable. Pero siempre vestidos de alto modernismo intelectual/poético. Felices revoluciones de terciopelo, queridas y queridos,,,
Bueno, exactamente no son oberturas, sino preludios, interludios, fragmentos orquestales... en que percibimos al "Wagner sinfónico", el hechizante Wagner puramente orquestal en el ciclo El Anillo del Nibelungo.
Magna labor, pero sintetizada hoy, ya que estamos dando las cuatro óperas completas. en podcasts exclusivos.
El Oro del Rhin: en el Prólogo, con el leitmotiv de la Naturaleza, el Rhin, la diosa Erda (la Tierra), el Anillo de poder, las aguas que crecen y que dan lugar a la vida... ya están contenidos, en embrión, todos los demás motivos musicales del ciclo. Después aparecerá el majestuoso Walhalla, se "profetizará" la espada Nothung, las walkyrias, el héroe libertador Sigfrido. Pero también se vislumbra la caída de los dioses en la entrada final hacia el Walhalla.
La Walkyria: en torno a la súper-héroe Brunilda, con su abnegación, su escudo protector a favor de sus medio hermanos Sigmund y Siglinda, frente al padre Wotan... La escena del padre herido condenando a su hija a dormir dentro del fuego mágico (los dominios de Loge).
Sigifrido: la siniestra caverna de los nibelungos Alberich y Mime, con el leitmotiv de la forja de la espada Nothung. Sigfrido, el héroe que no conoce el miedo, con sus dos temas. La revelación del pájaro del bosque. El encuentro final de Sigfrido y la durmiente Brunilda.
El crepúsculo de los dioses: el amanecer más glorioso de la historia (quizá), con los temas de Brunilda y Sigfrido promete un triunfo planetario, universal, del héroe Sigfrido... Pero no será tan fácil. Ahí aparecen los gibichungos, con los ambiciosos y apocados (esas dos cosas juntas son lo peor, ya sabéis...) Gunther y Hagen en busca del Anillo de poder, la conspiración del olvido contra Sigfrido (el olvido es lo peor también), la traición de Brunilda, la muerte... Y finalmente la inmolación de ella, en la que puede ser también la despedida más hermosa de la historia: el tema de la Redención por Amor, mientras arde el Walhalla y el Rhin se desborda. Amanece la Edad de los Hombres... Felices amaneceres gloriosos, queridas y queridos, felices walhallas del alma, y felices adentramientos en el Fuego Mágico.
Una de las primeras músicas genuinamente programáticas de la historia es la Invitación al Baile (1819) de Carl Maria Von Weber, que describe el acercamiento de un caballero a una dama en el salón de baile, la reacción de ella, y la complicidad de ambos en un vals a veces vertiginoso y a veces confidencial. Son los tiempos de Jane Austen (aunque esto es en Alemania). Weber se la dedicó a su joven esposa Caroline.
Repasamos la personalidad de Weber, y ofrecemos dos oberturas de extraordinaria elocuencia narrativa de sus óperas El cazador furtivo (1821) y Oberón (1826), que (recordemos) cambiaron la vida de Richard Wagner y estimularon esa maravilla que es la ópera alemana con sus leitmotifs. Hay leitmotiv de Max y de Ágata (la luminosa mujer redentora de El cazador furtivo); y hay leitmotiv para los vientos amistosos en el océano y para el "rayo más gentil" que sienten Hyon y Rezia en Oberón.
Terminamos con el homenaje de Wagner a Weber en su "Entrada de los invitados" de su ópera Tannhäusser. Felices amores oceánicos y felices rescates de amores redentores, queridas y queridos,,,
Viajamos a la juventud, a la casi adolescencia de Sergei Rachmaninov, a ver si completamos aquel cuadro biográfico que dimos hace dos semanas.
Rachmaninov se puso con su Concierto nº1 para piano y orquesta en verano de 1890. Así que tenía ¡¡17 años!! Examinamos su prodigioso primer movimiento, en que se revela ya el Rachmaninov ensoñador y estremecedor que se impondrá al mundo años después. La versión será la de Anna Fedorova.
Sobrevolamos sus infancia/adolescencia, cuyas experiencias pudieron moldear su creatividad: la pérdida de dos hermanas, el desastre de su padre Vasily que los abandonó, su consciente madre Lyubov, su rebeldía en el Conservatorio, su gran primo el pianista Siloti, el apoyo de Chaikovski, la embriaguez de Glazunov...
Y examinamos su Primera Sinfonía: de qué manera entran sus penumbras, sus "graves golpes mortales del destino"... en su música. El "Dies Irae" modificado como leitmotiv. La presencia del canto znameny ruso. Vislumbramos la grandeza de aquel joven excepcional, cuya Primera Sinfonía es una premonición de su vida y de su ánimo. Felices cantos znamennys, queridas y queridos, y felices corazones sentimentales chaikovskianos wagnerianos que nos evoca el joven Rachmaninov.
Dedicamos un súper-programa completo al Invierno de Antonio Lucio Vivaldi, publicado en 1725 (o sea, celebramos el 300 Aniversario de esta revelación).
Repasamos cada tormenta, cada viento Bóreas o Siroco, cada zancada riesgosa sobre el hielo, cada estremecimiento, cada resbalón, cada resquebrajamiento, cada aullido de los elementos... que Vivaldi "pintó" en esta música, junto con la sosegada felicidad junto a la chimenea, en el hogar o "fogar".
Y además Vivaldi extendió su música del Invierno para retratar un alma congelada por la acción inhumana: sus óperas Siroe Rey de Persia y Farnace.
Y aprovechamos para vindicar a Vivaldi como el precursor de la "música programática", con sus otros conciertos: La Tempesta di Mare, La Notte, Il Cardellino... Y lo comparamos con otros atisbos de música representativa de Biber o de Rameau.
Revelamos que el grande Johann Sebastian Bach admiraba a Vivaldi y transcribió seis de sus conciertos. Ofrecemos el de cuatro claves y orquesta. Y además Bach tomó el tema principal de la Primavera para darle un toque místico/luminoso ¡¡a la muerte!! en su Cantata 27.
Vivaldi llega a nuestros días con poderosa actualidad: el contemporáneo
Max Richter y su Recomposed. Felices almas recompuestas, queridas y queridos, y felices sonrisas venecianas al fragor del invierno,,,
Tras su famosa depresión o "bloqueo del escritor" de 1897-1900, Rachmaninov emerge como un torrente de vitalidad. Fue decisiva la hipnoterapia del Doctor Dahl, el neurólogo a quien Rachmaninov quizá debe la vida, y a quien dedicó su obra más memorable: el Concierto nº2 para piano y orquesta.
Todo su hundimiento anterior venía del fracaso de su Primera Sinfonía, echada a perder por un ebrio director Glazunov, desalentada por Rimsky-Korsakov y atacada sin piedad por los críticos.
Pero tal vez un fracaso musical no es explicación suficiente: sugerimos la niñez desdichada de Rachmaninov, el abandono de su padre, su rebeldía adolescente, su expulsión del Conservatorio de San Petersburgo, el rechazo de la familia de su amada Natalia Satina...
Sí, ya sabemos: un genio no necesita tragedia personal para hacer música impactante. Eso es un topicazo romántico. Pero es que no hay más remedio que sospechar que Rachmaninov metió su biografía en esta obra monumental.
El "torrente" Rachmaninov empezó componiendo el segundo y tercer movimientos en Roma, en 1910, ya restablecido y poderoso, con ese final arrollador, expansivo, como un himno gigantesco con referencias a su tema amoroso.
Y lo último que compuso fue ¡su dramático primer movimiento!, como una retrospectiva. Es importante saber esto. Porque el famoso primer tema del canto llano, abismal, tras las campanadas, ¡¡resulta que procede de la oscilación eufórica de dos notas del tercer movimiento!! ¡¡El Concierto es un himno colosal de transformación!!
En fin, explicamos todo esto, nos trasladamos a la influencia de Rachmaninov en la música cotidiana, incluidos Frank Sinatra, Eric Carmen, Celine Dion (y Schönberg))),,, y anunciamos el concierto Sonarem en el Teatro Real de Madrid el 24 de enero, con la actuación de figuras top del pop español en el entorno sinfónico de la ORCAM y la JORCAM, todo ello dirigido por el multi-galardonado Fernando Velázquez, a beneficio de la música valenciana, tras la DANA. Felices y felices hipnoterapias, queridas y queridos,,,
De los días de 1802, tras aquella crisis casi mortífera del Testamento de Heiligenstadt, nace esta Sonata "La Tempestad", que -quizá- inaugura la famosa "Segunda Época" de Beethoven, la época heroica.
Anton Schindler fue quien dijo que Beethoven tenía en la mente (y en el alma) La Tempestad de Shakespeare cuando la escribió, con el Duque Próspero experto en magias fantásticas, su candorosa hija Amanda, el espíritu del aire Ariel, el medio monstruo Calibán, el traidor Antonio y el enamorado Ferdinand, que acaban en aquella isla lejana tras una tempestad embrujada.
Beethoven practica la técnica con que cambió la historia: dotar de vida los gérmenes musicales y convertirlos en fuerzas afirmativas, o agitadas, o etéreas.
Analizamos la Sonata y extendemos la resonancia de Shakespeare a Chaikovski, Sibelius (ya que su contemporáneo Schoenberg perdió su oportunidad mientras soñaba con Yoko Ono), la contemporánea Caroline Shaw, y regresamos al compositor que puso banda sonora a La Tempestad de Shakespeare en 1611, Robert Johnson, para ac
abar con Thomas Arne (1740 aprox.) que puso música a su canción de las abejas y las prímulas. Felices tempestades del ánimo y felices prímulas, queridas y queridos,,,
Uno de los monumentos más grandiosos de todas las Navidades. El profesor Daniel Vega, fallecido el pasado 22 de noviembre, nos explicó las claves de esta Cantata inmensa en una de nuestras Tertulias de Radio Clásica, hace muchos años. Hoy recuperamos fragmentos de aquella mágica conversación, convertimos e Daniel Vega en heraldo luminoso de las esferas meta-terrenales y reeditamos nuestro análisis de la Cantata de Navidad de Honegger como viaje existencial: el tenebroso De Profundis del inicio, los gritos de la multitud tanteando en busca de la luz, el coro infantil que trae los ingenuos y antiguos villancicos europeos, y las multitudes de mensajeros poderosos con "Laudate Omnes Gentes", todo en lenta pero invencible anábasis o ascenso. Inolvidable Honegger, inolvidable Daniel Vega, e inolvidable prodigio del nacimiento de Jesús.
Incluso hoy empezamos haciendo las paces con Schönberg (su juvenil Nocturno para arpa y cuerdas). Felices Fiestas, queridas y queridos. "Hasta San Antón, Pascuas son" (refrán que repetía mi madre)...
Nuestro tradicional relato de los acontecimientos de la Natividad: la Judea ocupada por el Imperio Romano; el misterioso mensajero Gabriel que se presenta a Zacarías y le anuncia el nacimiento de Juan el Bautista (primo de Jesús); el mismo mensajero que se presenta a Myriam (o Mariam, o María) en Nazaret y le anuncia que será madre de un Libertador (o Salvador) que habrá de llamarse Jesús; la reacción de su prometido Yosef; el viaje de los dos jóvenes a Belén; la imposibilidad de encontrar posada; el nacimiento singular del Niño Divino destinado a liberar a la Humanidad y a ser Rey de los Cielos; las manifestaciones casi sobrenaturales a los pastores de la región; la aparición de la estrella desconocida; los Magos provenientes de tierras orientales en busca del Rey de Israel; la cólera del asesino rey Herodes; la historia posterior que se adivina a partir de estos acontecimientos, con el triunfo cósmico de aquel Mesías...
Música de Mendelssohn, Britten, Miklos Rozsa, Mychael Danna, Mack Wilberg.... y nuestro "gigante" acostumbrado: el Coro del Tabernáculo de Salt Lake City.
Evocación al final de nuestro memorable maestro Daniel Vega, catedrático internacional y director de programas en Radio-2 (años 80) que nos dejó hace unas semanas.
Feliz Navidad, queridas y queridos,,,
La escribió en 1801, con 30 años, dedicada a Giulietta Guicciardi, "la Contessina" de 17 años de quien estaba enamorado, y ella también, pero menos. Lo explicamos.
El Adagio del primer movimiento recibió ese sobrenombre "Claro de Luna" porque se lo puso el poetastro Ludwig Rellstab mucho después, en 1824, que lo imaginó como una música "sobre un lago crepuscular", con sonidos de "cisnes fantasmales". Hombre, la música tiene algo de deslizamiento típico de barcarolla, y tiene un tañido fúnebre constante. Puede que por ahí podamos vislumbrar algún sentido.
El segundo movimiento, según Liszt, es "una flor entre dos abismos".
Y el tercero es una especie de erupción vertiginosa constante. Lo que pasa es que el primer tema se basa en el tema del "Claro de Luna", por derivación contrastante. Explicamos eso.
Aprovechamos para repasar la relación de Beethoven con los aristócratas, los que lo respetaron enorgulleciéndose de su amistad (las Brunswik, Lichnovsky, Lobkowitz, Oppersdorf, el Archiduque Rudolph...) y los que lo tomaban como el simple "maestro de música" (entre otros, la familia Guicciardi mismamente). Qué cosas.
Terminamos con resonancias mágicas también: los Nocturnos del fascinador Guillermo Alonso Iriarte, que también traen luces hechizantes, y que son -como todo lo de Iriarte- abreviaturas indagadoras del infinito. Felices ensoñaciones bajo la luna, y felices victorias sosegadas sobre el Destino turbulento, queridas y queridos,,,
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