Sí, ser condenado a prisión es una posibilidad real en estos casos. Y no solo por espiar el teléfono móvil, la tablet, el correo electrónico, el ordenador personal o cualquier dispositivo de tu pareja, sino también el de un empleado, el de un amigo, el de un familiar e incluso, salvo en determinadas y excepcionales circunstancias, el de tu hijo menor de edad. Se trata de un acto delictivo para nuestro ordenamiento jurídico. El Código Penal español castiga el descubrimiento y la revelación de secretos como un delito contra la intimidad, basado en el derecho constitucional a la inviolabilidad de las comunicaciones y a preservar la intimidad personal. Suscríbete a Muy Interesante https://suscripciones.zinetmedia.es/mz/ Guión: Marta González Pérez-Iñigo Locución, producción y diseño sonoro: Iván Patxi Gómez Gallego Contacto de publicidad en podcast: [email protected]