En un pequeño hogar de Porbandar, en la costa occidental de la India, nació un niño que cambiaría para siempre la historia de su país y del mundo. Era un 2 de octubre de 1869, y aunque parecía frágil y silencioso, dentro de él ya latía una fuerza que no necesitaba armas ni ejércitos: una energía basada en la convicción, la paciencia y la justicia. Su nombre era Mohandas Karamchand Gandhi, aunque el mundo terminaría conociéndolo como Mahatma, el “Gran Alma”.