El nacimiento de la grabación sonora moderna no comenzó con Thomas Edison, sino décadas antes con el francés Édouard-Léon Scott de Martinville, quien logró registrar visualmente la voz humana mediante el fonoautógrafo. Más tarde, el fonógrafo de Edison y el gramófono perfeccionaron la posibilidad no solo de grabar, sino de reproducir sonido, revolucionando la música y convirtiéndola en un producto de consumo masivo.
En el Río de la Plata, estas “máquinas parlantes” provocaron intensos debates culturales. Intelectuales como José Martí y Rubén Darío reflexionaron sobre el impacto de la tecnología en el arte y la identidad latinoamericana. Lo que comenzó como un experimento científico terminó dando origen a la industria discográfica global y transformando para siempre nuestra relación con la música y la memoria sonora.