Imagina un mundo en el que cualquier persona puede tener acceso a servicios financieros (ahorros, préstamos, seguros u otros afines) sin las enormes colas y todos los tediosos procesos mencionados anteriormente. Más aún, imagina ni si quiera tener que lidear con una entidad financiera. Adiós a la oficina blanca y al aburrido banquero que no te da solución. Un bello mundo, ¿verdad?