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Podrán quitarte el manto. Podrán no reconocerte. Podrán quitarte tus cargos y funciones. Podrán menospreciarte por nunca dar la talla delante de ellos, pero hay algo que JAMÁS podrán hacer contigo... detener el PROPÓSITO que portas. El que te llamó no fue el Instituto Bíblico ni mucho menos el concilio protocolar de los hombres. Quien te llamó fue Dios y portas ese valor desde mucho antes que fueses gestado en el vientre de tu mamá. Prepárate, porque el que comenzó la buena obra no descansará hasta perfeccionarla en ti y aunque hoy estés en una cisterna y hayas pensando que te olvidaron... El sueño de Dios está más vivo que nunca.
By Franco Figueroa5
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Podrán quitarte el manto. Podrán no reconocerte. Podrán quitarte tus cargos y funciones. Podrán menospreciarte por nunca dar la talla delante de ellos, pero hay algo que JAMÁS podrán hacer contigo... detener el PROPÓSITO que portas. El que te llamó no fue el Instituto Bíblico ni mucho menos el concilio protocolar de los hombres. Quien te llamó fue Dios y portas ese valor desde mucho antes que fueses gestado en el vientre de tu mamá. Prepárate, porque el que comenzó la buena obra no descansará hasta perfeccionarla en ti y aunque hoy estés en una cisterna y hayas pensando que te olvidaron... El sueño de Dios está más vivo que nunca.