El 9 de agosto de 1945 los Estados Unidos lanzó sobre Nagasaki la segunda bomba atómica. El bombardero estadounidense "Bockscar" tenía orden de atacar astilleros, pero se encontró con la fábrica de armas Mitsubishi, sobre la cual dejó caer la bomba atómica Fat Man, la segunda detonada sobre Japón y más poderosa que la de Hiroshima. Pero la historia suele olvidar las consecuencias de este acto de guerra, priorizando los hechos ocurridos en Hiroshima.