"Napoleón y el ataque de los conejos asesinos" parece un título propio de una novela absurda, pero lo cierto es que esta anécdota histórica nos sirve como excusa perfecta para asomarnos a la figura del emperador francés y al brillo militar que marcó su trayectoria. Antes de llegar a esa curiosa escena que contamos en este episodio, conviene revisar algunas claves del ejército que llevó a Francia a dominar Europa.
Cuando Napoleón Bonaparte tomó el mando en los últimos años del siglo XVIII, Francia todavía digería los efectos de la Revolución. El joven general reorganizó las tropas, impulsó la movilidad de sus unidades y explotó la artillería como pocas potencias habían hecho antes. Su concepción de la guerra combinó rapidez, disciplina y un uso audaz del terreno. Esa mezcla ofreció resultados que transformaron el tablero europeo.
Las campañas de Italia demostraron su talento. Los ejércitos austríacos retrocedieron ante una Francia que avanzó con determinación. Más tarde llegó la victoria en Austerlitz, quizá la más famosa de todas. En esa batalla, Napoleón desplegó una estrategia impecable que desarmó a la Tercera Coalición. El ejército ruso y el austríaco cedieron ante un despliegue que todavía hoy se estudia en academias militares.
Con el paso del tiempo, la leyenda de Napoleón se fue llenando de episodios heroicos y de otros menos gloriosos. Entre esos momentos menos conocidos está el insólito suceso que contamos en el programa de esta semana: una especie de “batalla” tan singular que ningún manual de historia incluye. Otra de las batallas napoleónicas que no aparece en los libros, pero sí en Totus Pódcast: el sorprendente y disparatado episodio del ataque de los conejos asesinos.