Los humanos no nos adaptamos al medio, sino que adaptamos el medio a nuestros deseos y necesidades, lo que nos permite ser la única especie capaz de vivir en todos los climas y continentes. Esta capacidad para adaptar el medio es la que nos distingue como seres tecnológicos con origen biológicos y no como seres naturales, porque alteraos la naturaleza y convertimos en superfluas la necesidades básicas a las que están sujetos y condicionan el existir del resto de seres vivos. Con ello liberamos tiempo para crear nuestra propia naturaleza. Una sobrenaturaleza que creamos con nuestro ingenio y nuestras manos que nos sumerge en un reto eterno con nosotros mismos para llevar más allá nuestro existir. Afirmar que somos seres naturales, en especial para justificar la zafiedad en el comportamiento, supone no aceptar nuestra condición por miedo o creencia en divinidades.