El colegio Larraona desarrolló antes de las elecciones el primer código ético por el buen ejercicio de la política. Lo llevaron al Congreso de los Diputados, lo firmaron los candidatos a la alcaldía de Pamplona, y ahora, en este tiempo de creciente crispación política, los alumnos expresan su malestar, su pena, por el incumplimiento de los compromisos por parte de los firmantes.