Madre... ¡Regálanos a tu Niño! Esta vez no tomes por cunita un establo frío y sin lumbre; toma nuestros corazones que se han preparado anhelando la venida de tu Niño, sean nuestros corazones esa cunita para Él.
Madre... ¡Regálanos a tu Niño! Esta vez no tomes por cunita un establo frío y sin lumbre; toma nuestros corazones que se han preparado anhelando la venida de tu Niño, sean nuestros corazones esa cunita para Él.