y la sociedad. Este marco normativo se estructura en diez capítulos esenciales que abarcan desde el contexto institucional y el liderazgo hasta la planificación, la operación y la mejora continua. Asimismo, se apoya en principios fundamentales como el enfoque en el estudiante, la conducta ética, la accesibilidad y la toma de decisiones basada en evidencias. Su implementación permite a las instituciones optimizar sus procesos internos, cumplir con estándares internacionales y garantizar un monitoreo constante del desempeño académico. En definitiva, esta herramienta internacional promueve una educación más eficiente, equitativa y alineada con las necesidades de la comunidad educativa.