El Temple del Gos aborda por segunda vez al genio de Winnipeg y por cronología nos tocan los no tan fallidos '80, no en lo artístico por lo menos, y los '90. La primera década viene marcada por turbulencias en lo personal y en cuanto a negocio, pero sobretodo por las ganas de Young de experimentar y de hacer lo que le viene en gana, ahora country folk, ahora rockabilly, ahora soy un crooner y si quieres hasta pop. Y todo ello sin importarle lo que digan discográficas o radiofórmulas. Los '90 en cambio suponen su resurgir comercial encumbrado como "padrino del grunge". Lo que son las cosas resulta que gracias al éxito de los chavalillos de Seattle y al reconocimento de éstos, de repente todos amábamos a Neil Young. Pero no, él sigue a lo suyo, rockeando con sus Crazy Horse o haciendo folks de primera como en Harvest Moon, como si todo este negocio no fuera con él. Grande sr. Young.