Producir tus propias apps puede estar súper bien, puede ayudarte y quizás sacarte de un apuro, pero también hay que ser sinceros. Cuando compramos software no solo estamos comprando código, estamos comprando soporte, actualizaciones, nuevas funcionalidades y sobre todo seguridad. Y esto último es importante porque cuando le pedimos algo a una guía no siempre asume desde el principio conceptos como autenticación, manejo seguro de sesiones, protección de datos, permisos, validaciones o vulnerabilidades comunes que tú tampoco como una persona común y silvestre y ajena al software tienes por qué saber. Y claro, una app puede funcionar, pero funcionar no significa necesariamente que sea segura, mantenible o incluso escalable. Ahí es donde uno empieza a entender por qué existe toda una industria detrás del software profesional, porque escribir código hoy cada vez es más fácil, mantenerlo vivo por años sigue siendo lo difícil.