El estallido aún sigue entre nosotros, que duda cabe: ahora el maquillaje del Joker pareciera haberse corrido para la derecha. Desde la misa radial porteña observamos nuevamente el transcurrir de la política de las emociones.
El estallido aún sigue entre nosotros, que duda cabe: ahora el maquillaje del Joker pareciera haberse corrido para la derecha. Desde la misa radial porteña observamos nuevamente el transcurrir de la política de las emociones.