¿Cuántas veces hemos dicho “yo nunca haría eso”… y la vida se ha reído en nuestra cara? ¿Cuántas veces hemos prometido “esto será para siempre”… y unos años después nos hemos encontrado pensando: “bueno, parece que para siempre era bastante más corto de lo que imaginaba”? En este episodio de Todas tuvimos una Nancy hablamos de esas dos palabras enormes que usamos como si tuviéramos un contrato firmado con el futuro: siempre y nunca. Cuando estamos herid@s decimos “nunca más”. Cuando estamos enamorad@s decimos “para siempre”. Cuando tenemos miedo creemos saber lo que va a pasar. Pero luego llega la vida… con sus giros de guion, sus sorpresas y esa manía de demostrarnos que no tenemos ni idea de dónde estaremos dentro de unos años. Hablamos de los absolutos, de cómo nuestras palabras pueden encerrarnos, del poder liberador del “tal vez” y de cómo cambiar de opinión no significa contradecirse: significa haber vivido. Además, recordamos esos momentos en los que juramos cosas que después tuvimos que revisar (porque sí, tod@s hemos bebido alguna vez de ese agua que juramos que nunca beberíamos). Lo sabemos. Al final, la vida no es siempre. Tampoco es nunca. La vida es cambio. La vida es sorpresa. La vida es… NI SIEMPRE. NI NUNCA. Dale al play y cuéntanos: ¿Cuál fue ese “nunca” que la vida se encargó de convertir en “bueno… parece que sí”?