Siempre nos fascinan los artistas con
afán exploratorio y en renovación permanente. Y en ese tránsito perenne se
encuentra, y de forma inspiradísima, el productor y compositor de origen
ecuatoriano Nicola Cruz. Titula Siku a su trabajo en alusión a ese
instrumento de viento andino con una alta carga simbólica. Cruz firma un disco
de viaje, grabado a lo largo de sus largas giras en diferentes ciudades del
mundo y con colaboradores, ritmos e instrumentos muy diversos: balafón, sitar y
el mencionado siku; la sutileza electrónica marca de la casa y la participación
de músicos y maestros como Marcio Pinto, Mauricio Vicencio o Minük,
entre otros. Un disco marcado por la dualidad: local y global, ancestral y
vanguardista, rural y urbano, tecnológico y orgánico... y esa aparente cadena
de contradicciones funciona aquí como un gran todo hipnótico, sugerente y de
total sentido.