Estamos en un momento crítico de la temporada y por eso hemos recurrido a lo seguro. Qué mejor que tirar de listín telefónico para hablar con un gran amigo que lleva años por tierras nórdicas, como es Carlos Martín, para que nos hable de un personaje muy desconocido en España pero que casi es héroe nacional en Suecia. Se trata del pintor Anders Zorn.
Anders Zorn fue un destacado pintor y escultor sueco del cambio de siglo, nacido en un entorno rural y formado en la Academia de Bellas Artes de Estocolmo. En 1881 inició una vida cosmopolita que lo llevó por Europa y Estados Unidos, donde alcanzó gran éxito, especialmente como retratista, además de cultivar el desnudo femenino y las escenas de género.
Su obra, influida por artistas como Whistler y Sargent, se enmarca en el luminismo junto a figuras como Joaquín Sorolla, compartiendo una profunda admiración técnica por Velázquez. Zorn viajó a España en múltiples ocasiones; en su visita de 1884 realizó por encargo el Retrato de Cristina Morphy, una acuarela hoy conservada en el Museo del Prado. Su conexión con el arte español fue tan estrecha que Sorolla llegó a comparar su método de pintura integral con el del maestro sevillano.
Miembro de la Berliner Secession, Zorn fue también un ávido coleccionista. Tras su fallecimiento, su casa natal se transformó en un museo que alberga su legado y su colección privada, la cual incluye diversas piezas de la escuela española atribuidas a talleres de grandes maestros como El Greco, Ribera y el propio Velázquez.