Cuando Caín se ofenda por la falta de recepción de su ofrenda, Dios le presenta con una decisión: Hacer el bien y ser aceptado, o no hacer el bien, y el pecado le espera con ganas de apoderarse de él. Cuando se confronta la ofensa que proviene de la comparación, hay una decisión que lleva a la vida, y decisiones que llevan a la muerte. Dale oído y haga el bien.