El apóstol Pablo advierte a la iglesia acerca de las falsas doctrinas u ordenanzas humanas que se habían infiltrado en la iglesia del inicio para desviarla del propósito de Dios.
Pablo llega al punto de decir, que si aun el o alguno de los ministros de Cristo o incluso un ángel del cielo, llegara y les presentara un evangelio distinto, sea Anatema.