O por lo menos eso dicen, de acuerdo con los Estados Unidos, quienes huyeron de Afganistán luego de un despilfarro de 2 billones de dólares repartidos a lo largo de 20 años de guerra.
Cosa que no le conviene a nadie, en palabras jamás mencionadas por Hernán Cortés, quien también salió huyendo, pero 500 años antes del lanzamiento de este episodio, junto a su ejército euro-mesoamericano del centro de la antigua Tenochtitlán para llorar supuestamente debajo de un árbol.