Muchas veces nos aferramos a personas, amistades, situaciones, cosas… y nos cuesta tanto soltar. Nos convencemos de que es ahí, de que tenemos que aguantar, insistir, quedarnos. Mientras tanto, la vida nos está diciendo claramente: por ahí no es.
La incomodidad, el vacío y la tristeza no llegan por casualidad. Llegan para avisarnos que estamos en un camino que no es para nosotros. Y aunque soltar duele, quedarte donde no eres feliz duele todavía más.
Piénsalo...
¿en qué camino estás hoy?¿Y cómo te estás sintiendo ahí?