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doctor Rai me manda a leer las cartas entre Cortázar y la Pizarnik. quién soy yo para cuestionar al dueño del diván en que me estiro, deslizo como un felino frente a sus ojos verdes agua, ese mohicano disimulado por su condición de médico y la crisis de los cuarenta colgando de su oreja izquierda en una argollita de plata
me tiro como un animal sobre el pasto de Parque Bustamante, frente a la pasividad y destellos del espejo de agua. abro el libro, recorro ese velado erotismo. el sol de la mañana inunda mi cuerpo, está bien un rato, ya pasé por el tratamiento de vitamina D
descruzo las piernas y el calor contrasta con la humedad del pasto, el movimiento suave del quillay que me protege la cara, el sosiego de una araucaria, la inclinación de los espinos sobre el agua, un jacarandá que rompe la gama de verdes con su lila alegre y las semillas suenan, cantaviento
el sol me da en el pubis, como si atrajera el calor de la galaxia, un lanzallamas penetrándome al tiempo que deambulo por páginas entre ideas suicidas y orgásmicas
la humedad me acaricia la espalda, toco un poco de tierra, toco pasto, quiero revolcarme en el pasto con la gracia de un perro que corre por la pileta levantando oleaje
quiero tocarme pero estoy demasiado cerca del Café Literario
quiero tocarme pero tras la cabeza tengo la Inquieta Librería
quiero tocarme pero hay gente en la vereda de Espacio Bustamante
quiero tocarme y dejar pelo enredado en las raíces de los árboles
quiero tocarme hasta llegar y sacudir la mano contra el pasto para tirar aquel chorro blanco
tomo un caracol y lo dejo recorrerme el muslo con su viscosidad
sigo con otra línea de mi amiga que desea llegar a "la más alta muerte, el sueño de morir haciendo el poema"
suspiro y llega una bocanada, un beso de olor a jazmín
_______
nos leemos? quedan algunos ejemplares de mi última novela en Buscalibre, vía Lecturas Ediciones ;)
By Valeria BarAhonadoctor Rai me manda a leer las cartas entre Cortázar y la Pizarnik. quién soy yo para cuestionar al dueño del diván en que me estiro, deslizo como un felino frente a sus ojos verdes agua, ese mohicano disimulado por su condición de médico y la crisis de los cuarenta colgando de su oreja izquierda en una argollita de plata
me tiro como un animal sobre el pasto de Parque Bustamante, frente a la pasividad y destellos del espejo de agua. abro el libro, recorro ese velado erotismo. el sol de la mañana inunda mi cuerpo, está bien un rato, ya pasé por el tratamiento de vitamina D
descruzo las piernas y el calor contrasta con la humedad del pasto, el movimiento suave del quillay que me protege la cara, el sosiego de una araucaria, la inclinación de los espinos sobre el agua, un jacarandá que rompe la gama de verdes con su lila alegre y las semillas suenan, cantaviento
el sol me da en el pubis, como si atrajera el calor de la galaxia, un lanzallamas penetrándome al tiempo que deambulo por páginas entre ideas suicidas y orgásmicas
la humedad me acaricia la espalda, toco un poco de tierra, toco pasto, quiero revolcarme en el pasto con la gracia de un perro que corre por la pileta levantando oleaje
quiero tocarme pero estoy demasiado cerca del Café Literario
quiero tocarme pero tras la cabeza tengo la Inquieta Librería
quiero tocarme pero hay gente en la vereda de Espacio Bustamante
quiero tocarme y dejar pelo enredado en las raíces de los árboles
quiero tocarme hasta llegar y sacudir la mano contra el pasto para tirar aquel chorro blanco
tomo un caracol y lo dejo recorrerme el muslo con su viscosidad
sigo con otra línea de mi amiga que desea llegar a "la más alta muerte, el sueño de morir haciendo el poema"
suspiro y llega una bocanada, un beso de olor a jazmín
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nos leemos? quedan algunos ejemplares de mi última novela en Buscalibre, vía Lecturas Ediciones ;)