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Óliver nació en febrero de 2014. Concretamente a las 6:37 de la mañana. Recuerdo aquella madrugada de febrero minuto a minuto, con una emoción difícil de explicar. Primer hijo, primer nieto, primer sobrino. Un niño que, desde su llegada, me ha hecho redescubrir cuál es el sentido de mi vida.
El permiso de paternidad
Mientras escribo este libro estamos a punto de despedir 2018 y el permiso de paternidad en España es de cinco semanas. Cuando nació nuestro pequeño la cosa era muy diferente: trece días.
A mí me pareció un permiso ridículo, por lo que solicité quince días de mis vacaciones para poder estar casi un mes en casa. De esta forma estuve prácticamente el mes de marzo completo junto a mi familia.
Constaté que seguía siendo una cantidad de tiempo ridícula para gestionar la llegada de una nueva vida a un hogar de padres primerizos.
Aquella decisión, fue la semilla que me iba a convertir en un defensor de la conciliación de la vida personal y laboral, hasta límites que tampoco era capaz de imaginar en ese momento y que dan para escribir otro libro.
El niño que fui y al que su profesor Keating no mandaba deberes para casa, se estaba convirtiendo en un padre dispuesto a defender el estar con su familia como un derecho irrenunciable.
¿Quieres ayudarme a seguir escribiendo? Puedes comprar este y otros libros en este enlace: https://cutt.ly/yLHlsgG
By Nacho CaballeroÓliver nació en febrero de 2014. Concretamente a las 6:37 de la mañana. Recuerdo aquella madrugada de febrero minuto a minuto, con una emoción difícil de explicar. Primer hijo, primer nieto, primer sobrino. Un niño que, desde su llegada, me ha hecho redescubrir cuál es el sentido de mi vida.
El permiso de paternidad
Mientras escribo este libro estamos a punto de despedir 2018 y el permiso de paternidad en España es de cinco semanas. Cuando nació nuestro pequeño la cosa era muy diferente: trece días.
A mí me pareció un permiso ridículo, por lo que solicité quince días de mis vacaciones para poder estar casi un mes en casa. De esta forma estuve prácticamente el mes de marzo completo junto a mi familia.
Constaté que seguía siendo una cantidad de tiempo ridícula para gestionar la llegada de una nueva vida a un hogar de padres primerizos.
Aquella decisión, fue la semilla que me iba a convertir en un defensor de la conciliación de la vida personal y laboral, hasta límites que tampoco era capaz de imaginar en ese momento y que dan para escribir otro libro.
El niño que fui y al que su profesor Keating no mandaba deberes para casa, se estaba convirtiendo en un padre dispuesto a defender el estar con su familia como un derecho irrenunciable.
¿Quieres ayudarme a seguir escribiendo? Puedes comprar este y otros libros en este enlace: https://cutt.ly/yLHlsgG