Desde una playa, recién llovida, nos atiende al teléfono Antonio Pintor, nuestro, nunca mejor dicho, “médico de cabecera”. Y, como está en la playa, aprovecha para prepararnos para cuando las demás, las que tengan la suerte, vayan a una. Por qué hay que tomar el sol, por qué no mucho, a qué horas y por qué. Una vez más, nos maravillamos cómo la naturaleza y el cuerpo humano congenian tanto y tan bien.