Under Armour construyó su marca en una promesa: ropa técnica de alto rendimiento. Después la estiró — más líneas, más categorías — y diluyó exactamente lo que la hacía única.
Cuando Kevin Plank volvió como CEO, lo admitió: 'sin un gran producto, todo lo demás deja de tener sentido'. Recortaron el 25% de los SKUs.
El revenue cayó, pero el margen subió. Hablamos de qué pasa cuando una marca se dispersa para crecer — y por qué la unicidad, hoy, es probablemente la mejor apuesta estratégica."