Osvaldo Cattone bajó la cortina de su vida y, de paso, la del teatro Marzano. Se silencian los aplausos, nacidos y sembrados desde 1976, cuando lo adquiriera el director, actor y productor argentino que vino – en 1973 – para actuar en telenovelas como Gorrión, Nino o Pobre Diablo. Como muchos extranjeros, se quedó para siempre.